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La fuerza del liderazgo femenino

La fuerza del liderazgo femenino

Hillary Clinton se presenta a las elecciones en EE.UU y parece que por fin existe una posibilidad real de que una mujer esté al frente de la nación más poderosa del mundo. ¿Las cosas están cambiando? La verdad es que no tanto o no tan rápido como cabría desear. Aunque las cifras han mejorado en los últimos años en los países desarrollados, los datos de mujeres en altos cargos directivos siguen siendo decepcionantes y la igualdad laboral es aún una utopía.

 

Ellos siguen ganando muchas veces más que ellas en los mismos puestos y los cargos de responsabilidad siguen siendo abrumadoramente atribuidos a hombres.

 

¿Las buenas noticias? Cada vez hay más estudios que demuestran que la forma de liderar en femenino resulta especialmente efectiva. Pero, ¿cuál es la fuerza de este tipo de liderazgo?

 

-La inteligencia emocional. Las directivas acostumbran a ser más empáticas y a tener más en cuenta la personalidad de sus empleados a la hora de hacerles llegar sus mensajes y motivarlos.

-La adaptación al cambio. Las mujeres en puestos directivos acostumbran a ser más flexibles y a asumir los cambios con mayor celeridad que sus homólogos masculinos.

- La escucha. Las mujeres están, en general, más abiertas a las aportaciones de sus colaboradores. Saben escuchar a las distintas partes para crear luego su propio criterio y favorecen que los diferentes miembros de un equipos se sientan implicados y valorados.

 

Tres características que hoy están consideradas como básicas en un buen liderazgo, ya sea a cargoin de un hombre o de una mujer. Aunque, por supuesto, también hay rasgos propios del liderazgo típicamente masculino que pueden incorporar las mujeres. Para empezar, el simple hecho de creer que pueden ser líderes. Algo de lo que a menudo las mujeres dudan por falta de referentes femeninos. Afortunadamente cada vez son más los libros, las webs o los blogs –como el excelente Iloveherstory- que recuperan a grandes personajes femeninos, a menudo arrinconados por la historia, y que pueden servir de referente para las mujeres de hoy.

 

 Porque, como en casi todo, el primer paso para hacer que las cosas cambien es creer que es posible.

 

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